VOLVER A CASA

Cada especie tiene un ritmo diferente para agregar a la sinfonía de un ecosistema: el pez papagayo que arrastra sus dientes a través del arrecife, un pez caprino que se encuentra en la arena o un marlín que empuñe una espada que se encuentra en duelo con escuelas de sardinas. Se complementan en la creación de un equilibrio dinámico de interacción y relación, de la competencia a la cooperación, del parasitismo a la simbiosis. ¿Es posible una comprensión exhaustiva de alguna especie? ¿Podríamos todos vivir más allá del misterio?

Quizás no, pero la observación prolongada, el estudio cuidadoso y el análisis metódico es un esfuerzo valioso y significativo. Ya sea que lo llamemos visión científica, sabiduría alimentada por la curiosidad, conocimiento tradicional o indígena, nuestra cosmovisión colectiva está constantemente expandiendo y refinando la resolución.

A medida que ampliamos y aclaramos ese panorama, se enfocan nuevas revelaciones. Como la noción de que somos la especie que más altera el mundo para respirar el aire de la Tierra, y es hora de que nos reencontremos nuestro ritmo natural, nuestros comportamientos para la convivencia.

movimientos y comportamientos de alguna vida marina en el Pacífico mexicano. Guitarra de Eric Maul.